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Escrito porAbby Gould,MD; Dermatólogo certificado por el consejo
Publicado el enero 29, 2026
Formación del Personal Médico para Fototerapia: Estándares y Programas Esenciales
Introducción
Usamos la fototerapia todos los días para la psoriasis, el vitiligo, el eczema, la dermatitis atópica y otros trastornos de la piel. Los resultados pueden ser impresionantes. Pero aquí está el punto: la radiación UV no distingue entre efectos terapéuticos y efectos dañinos. He visto quemaduras por una dosificación incorrecta. He visto pacientes desarrollar complicaciones porque alguien olvidó revisar su lista de medicamentos en busca de fotosensibilizantes.
La formación en fototerapia no consiste en darle a alguien el manual del equipo. Se trata de selección de pacientes, de calcular bien las dosis, de llevar registro de la exposición UV acumulada durante años, de detectar problemas a tiempo y de asegurarse de que todo encaje con el sistema de documentación de tu clínica (1). Eso es lo que realmente mantiene a los pacientes seguros.
Por Qué Importa la Capacitación del Personal en Fototerapia
La British Association of Dermatologists define la capacitación como no negociable. Sus estándares la vinculan con tu trazabilidad en auditorías, la forma en que reportas incidentes y tu estructura de gobernanza (1,2). Necesitas puntajes basales de severidad documentados, puntajes post-tratamiento, datos de DLQI y registros de exposición UV acumulada actualizados después de cada curso de tratamiento (1).
¿Por qué importa esto? Por dos razones. Primero, respalda tus decisiones clínicas con datos reales. Segundo, cuando algo sale mal —y tarde o temprano algo saldrá mal— tendrás documentación que demuestra que seguiste protocolos adecuados. Esa es tu protección médico-legal.
La precisión aquí no perdona. ¿Cálculo de dosis equivocado? Quemaduras. ¿Se te pasó un fármaco fotosensibilizante? Quemaduras. ¿Monitoreo insuficiente? Tal vez no detectes el problema hasta que el daño sea importante. Hablamos de fotoenvejecimiento y de mayor riesgo de cáncer de piel años más adelante. Tu equipo debe reconocer cuándo un caso es de alto riesgo y qué hacer al respecto.
Estándares Básicos para la Formación en Fototerapia
La guía de servicios de fototerapia de BAD exige un reporte formal de incidentes con revisión de gobernanza (1). ¿Algo se desvió? Lo documentas, te sientas con el equipo, determinas por qué ocurrió y ajustas los protocolos. La capacitación se convierte en un ciclo continuo de mejora y no en una casilla que se marca una sola vez al contratar a alguien.
El British Photodermatology Group señala que la capacitación del personal abarca toda la operación: calibración de equipos, evaluación de pacientes y seguimiento a largo plazo (3,7). Son explícitos con el registro de exposición acumulada. No es opcional. Los estándares de BAD exigen mantener registros accesibles del total de exposición UVB y PUVA, con actualizaciones después de cada curso (1).
Esto se vuelve crítico para pacientes que regresan múltiples veces a lo largo de décadas. No solo estás tratando el brote de hoy. Estás gestionando su exposición UV de por vida y el riesgo de cáncer asociado.
Lo Que el Personal Realmente Necesita Saber
La selección de pacientes empieza simple: verifica la documentación. ¿Derivación/referencia? Listo. ¿Evaluación previa? Listo. ¿Prescripción en el expediente? Listo (1). Pero luego vienen los casos que requieren manejo especial. Los pacientes pediátricos responden distinto. Alguien con autismo puede necesitar comunicación adaptada. Las barreras de idioma requieren intérpretes, no suposiciones.
El conocimiento en fotodermatología separa la práctica competente de la práctica peligrosa. El plan de formación debe cubrir dermatitis actínica crónica, erupción polimorfa lumínica, urticaria solar, porfirias y fotosensibilidad inducida por fármacos (7). No son raras: las verás. Si te equivocas, puedes empeorar la condición con el propio tratamiento.
La conciliación de medicamentos no puede ser pasiva. Debe ser activa en cada visita. “¿Algún medicamento nuevo desde la última vez?” tiene que salir automático (1,7). Los fotosensibilizantes están en todas partes: tetraciclinas, tiazidas, AINEs y muchos otros. Un medicamento omitido equivale a una quemadura prevenible.
Las pruebas MED y MPD requieren estandarización. BAD lo detalla: documenta el sitio anatómico, tus criterios de eritema, cómo enmascaraste el área, la secuencia de exposición y las proporciones de dosis (1,2). Sin estandarización, no puedes comparar resultados a lo largo del tiempo ni entre distintos miembros del equipo. Y mucho menos auditar resultados de forma seria.
Cuando hay reacciones, la documentación se vuelve crucial. Registra todo. Define reglas claras para cuándo enfermería escala al médico (1,7). Gradúa el eritema. Ten umbrales para pausar el tratamiento, reducir dosis o suspender por completo. Esto no debería ser una decisión “a ojo” cada vez: necesitas protocolos.
Equipos, Dosimetría y Calibración
Aquí es donde he visto clínicas cometer errores que afectan a cada paciente que tratan. El British Photodermatology Group lo deja claro: calibrar un radiómetro UV es técnicamente complejo. Envíalo a laboratorios especializados que puedan trazar la calibración a estándares nacionales (3,4). Una vez al año es la práctica estándar (3,4).
Pero hay un detalle que muchos pasan por alto. La calibración tiene que corresponder al tipo de lámpara (3,4). ¿Calibraste tu medidor a 365 nm? Perfecto para esa aplicación específica. Pero no necesariamente sirve para otras lámparas de fototerapia. Los detectores UV no responden de forma uniforme en todas las longitudes de onda (3). Así que si trabajas con TL-01 UVB de banda estrecha y lámparas UVA para PUVA, necesitas calibraciones separadas para cada una (3,4).
“Calibramos una vez” no alcanza cuando tienes múltiples tipos de lámparas. Estás obteniendo mediciones incorrectas de forma sistemática en al menos uno de tus dispositivos. Cada cálculo de dosis posterior queda mal. Cada paciente tratado con ese dispositivo recibe una exposición incorrecta.
Los problemas de respuesta angular (respuesta coseno) agregan otra capa de error. Los gabinetes de cuerpo completo emiten UV desde múltiples ángulos. Algunos sensores subestiman la irradiancia a mayores ángulos de incidencia (3,4). Coloca el sensor en el lugar equivocado y obtienes una lectura equivocada. Usa el sensor incorrecto y generas una subestimación sistemática. El personal necesita capacitación sobre técnica de colocación y por qué las especificaciones del sensor realmente importan (3).
Las mediciones de irradiancia designada del paciente (DPI) deben tener estructura (3,4). La recomendación de la guía: mantener todos los valores de irradiancia usados para calcular dosis dentro de un 10% de tu DPI medido (3,4). Ese 10% no es arbitrario: es el margen aceptable entre lo seguro y lo potencialmente problemático.
La temperatura afecta la salida de las lámparas. Se necesitan aproximadamente 5 minutos de calentamiento para que las mediciones se estabilicen (4). Incluye esto en la formación: protocolos de calentamiento, dónde medir, qué significa DPI, esa ventana de tolerancia del 10% y cómo documentarlo todo correctamente (3,4).
No separes control de infecciones y reemplazo de lámparas de la “formación real”. Son competencias de seguridad (3,4). Las guías de dosimetría exigen políticas formales para limpieza del equipo y reemplazo de lámparas que mantengan irradiancia consistente y aseguren una instalación correcta (3,4). Si lo omites, introduces variables que afectan la consistencia del tratamiento.
Seguridad Ocupacional
ICNIRP publicó límites de exposición para UVR entre 180 y 400 nm (5,6). Estos orientan el control de exposición ocupacional. La protección ocular durante exposiciones terapéuticas no es opcional (5,6).
La capacitación debe exigir políticas de protección ocular para todos en el área de tratamiento: pacientes y personal. Controles de ingeniería para minimizar exposición UV dispersa. Evaluaciones de riesgo de exposición del personal respaldadas por mediciones ambientales reales (4,5,6). Tu equipo acumula exposición ocupacional durante años o décadas. Protégelos.
Estructuración de Programas de Capacitación Médica
Los programas efectivos tienen tres componentes. Base de conocimiento: física de la radiación UV (UVA versus UVB, por qué se eligió TL-01 de banda estrecha), qué enfermedades responden y cuáles no, panorama de trastornos por fotosensibilidad, y cómo detectar fármacos fotosensibilizantes (7).
Habilidades prácticas: operar el equipo, posicionar correctamente al paciente, realizar pruebas MED/MPD con documentación que resista una auditoría, evaluar eritema, manejar reacciones, registrar dosis, eventos adversos y exposición acumulada (1,7).
Aseguramiento de calidad: esto es lo que muchas clínicas privadas suelen omitir. Manejo de radiómetros. Comprender requisitos de calibración: cronograma anual, trazabilidad, protocolos específicos por lámpara. Fundamentos de medición DPI y rangos de tolerancia. Flujos de reporte de incidentes. Verificación de competencias con constancia documentada y reciclajes programados (1,3,4,7).
Los documentos de formación en fotodermatología reconocen que los servicios varían mucho en su estructura. Enfatizan competencias por encima de protocolos rígidos (7). Al finalizar la formación en UVB, el personal debe ser capaz de configurar y operar una unidad de fototerapia de forma independiente. Ese es el estándar: entender los principios lo suficientemente bien como para montar y sostener un servicio seguro, no solo seguir una lista ajena.
Certificación y Acreditación
Los programas de capacitación del personal de salud varían según la región y la institución. El principio de fondo no cambia: demostrar competencia mediante documentación. Alinea tu formación con los estándares de BAD y del British Photodermatology Group (1,2,3,7). Conserva registros de evaluación de competencias. No permitas trabajo independiente hasta completar los módulos requeridos.
La capacitación no es un evento. Es continua. Es parte de la gobernanza del servicio y de la mejora de calidad (1,2). Trátala así y verás la diferencia en los resultados.
Educación Continua
La tecnología cambia. Surgen mejores lámparas. Los protocolos de dosificación se refinan con nueva evidencia. Los datos a largo plazo cambian nuestra comprensión del riesgo. La educación continua en fototerapia mantiene al equipo actualizado en lugar de practicar la medicina de ayer.
Usa tus reportes de incidentes. Revísalos regularmente en discusiones de gobernanza (1). Cuando algo sale mal, eso es material de aprendizaje. Actualiza protocolos según lo que encuentres. Programa reciclajes a intervalos definidos. Activa certificaciones adicionales cuando cambies el equipo, modifiques protocolos o detectes patrones preocupantes en tus métricas de calidad (1,2).
Desafíos en la Capacitación
El costo golpea fuerte a los consultorios pequeños. Los programas de calidad no están distribuidos de forma uniforme por geografía. Y equilibrar tiempo de capacitación con atención clínica genera conflictos reales de agenda.
¿El problema más preocupante? Los aspectos técnicos y de aseguramiento de calidad suelen quedar relegados. Los protocolos clínicos reciben atención porque son visibles. La física de la dosimetría, la calibración y el mantenimiento de equipos parecen menos urgentes hasta que aparecen errores sistemáticos (3,4). Para entonces, ya has tratado pacientes de forma incorrecta durante meses o años.
Resolver esto requiere compromiso institucional. La capacitación debe ser parte central de la calidad del servicio, no “papelería” para cumplir un requisito externo. La administración lo entiende o no lo entiende. Cuando no lo entiende, los pacientes pagan el precio.
Direcciones Futuras
Plataformas digitales, simulación con VR y educación a distancia tienen un potencial real. Simular cálculos de dosis, evaluación de eritema y manejo de eventos adversos antes de tratar pacientes reales. Módulos en línea con verificación de competencias podrían estandarizar la capacitación entre sedes geográficamente dispersas, reduciendo costos de viaje y tiempo fuera de la clínica.
Pero las herramientas digitales complementan la formación práctica, no la sustituyen. Operar equipos de fototerapia implica aprendizaje táctil. La evaluación del eritema requiere juicio clínico fino que no obtienes con capturas de pantalla. Y la educación al paciente requiere habilidades interpersonales que se desarrollan con práctica supervisada.
Probablemente el futuro sean modelos híbridos. Usar lo digital para adquirir conocimientos y estandarizar. Conservar la práctica presencial para desarrollar habilidades. Combinar ambos con inteligencia y obtendrás eficiencia sin sacrificar calidad.
Conclusión
La formación en fototerapia va mucho más allá de enseñar qué botones presionar. Se trata de seguridad del paciente, gobernanza clínica, aseguramiento de calidad y manejo de riesgos a largo plazo. BAD y el British Photodermatology Group lo dicen de forma explícita: la capacitación se integra a la gobernanza del servicio y se conecta con documentación, auditoría, reporte de incidentes y mejora continua (1,2,3,7).
El personal necesita competencia demostrada en selección de pacientes, pruebas de dosis, monitoreo, manejo de eventos adversos, calibración de equipos, dosimetría y seguridad ocupacional (1,3,4,5,7). Documéntalo. Verifícalo. Manténlo mediante educación continua y reciclajes.
No es aceptable que personal sin capacitación adecuada administre fototerapia. El potencial de daño es demasiado alto. La exposición médico-legal es demasiado grande. A medida que la fototerapia evoluciona técnicamente, nuestro compromiso con una formación rigurosa debe mantenerse constante. Así ofrecemos beneficios terapéuticos reales y protegemos a los pacientes de daños innecesarios.
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References
1. British Association of Dermatologists. BAD 2022 Phototherapy Guidance and Services Standards.
2. British Association of Dermatologists. Phototherapy Service Standards.
3. British Photodermatology Group / British Association of Dermatologists. Guidelines for Dosimetry and Calibration in Ultraviolet Therapy.
4. Moseley H, et al. Guidelines on measurement of ultraviolet radiation levels in ultraviolet phototherapy. British Association of Dermatologists and British Photodermatology Group.
5. International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection. Guidelines on limits of exposure to ultraviolet radiation of wavelengths between 180-400 nm. Health Phys. 2004;87(2):171-186.
6. ICNIRP 2004 UV exposure limits. PubMed.
7. British Photodermatology Group. Photodermatology Handbook: Training Curriculum Competencies.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
Selección y evaluación de pacientes, determinación de dosis mediante pruebas MED o MPD, operación y seguridad del dispositivo, evaluación de eritema y manejo de eventos adversos, documentación de exposición acumulada, calibración del equipo y dosimetría, e integración con gobernanza y reporte de incidentes (1,3,7). Importan tanto las habilidades clínicas como el aseguramiento de calidad.
Calibración anual mediante laboratorios especializados con trazabilidad a estándares nacionales (3,4). Punto crítico: la calibración debe repetirse para cada tipo de fuente UV. Las calibraciones a una sola longitud de onda no funcionan para distintos tipos de lámparas (3,4). Múltiples dispositivos requieren protocolos específicos por lámpara.
Es una necesidad clínica para gestionar riesgos a largo plazo en pacientes que requieren múltiples cursos de tratamiento (1). Además, reduce la vulnerabilidad médico-legal mediante registros accesibles del total de exposición UVB y PUVA. Los estándares de BAD lo exigen: actualiza el registro tras cada curso (1).
Evaluar dermatitis actínica crónica, erupción polimorfa lumínica, urticaria solar, porfirias y fotosensibilidad inducida por fármacos (7). La conciliación de medicamentos es crítica: verificación sistemática de fotosensibilizantes en cada visita (1,7). Identifica poblaciones que requieren ajuste de protocolo: pacientes pediátricos, diferencias neurodel desarrollo y barreras de comunicación (1).
Definir claramente los niveles de autorización: quién evalúa, quién inicia, quién ajusta dosis tras una reacción y quién autoriza reinicio tras ausencias (7). Los marcos de competencia esperan supervisión médica sobre la administración por profesionales aliados, con rutas de escalamiento explícitas ante eventos adversos (7).
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